Entre Nosotras

La Conciliación, mis hijos y yo

 

Cuando trabajaba  en una empresa pasaba muchas horas fuera de casa, solía marchar  a las 08.30 am y regresar sobre las 9:10 pm; a medio día a veces me quedaba a comer en alguna cafetería  o si podía regresaba a casa, comía,  arreglaba un poco el tiradero de la mañana y regresaba  a las cuatro. Era mi rutina de lunes a viernes, los sábados trabajaba de 10 a 2 pm, así hasta el siguiente lunes, era un trabajo que se adaptaba a nosotros.

Al trabajar en un  hotel habia de  trabajar fines de semana, festivos, horarios rotativos y sin coincidir la mayoría de veces con mi esposo y queríamos un poco de estabilidad y gracias a este trabajo podía tener casi el fin de semana libre.

Al cabo de unos 3 años, nos casamos y al año  quede embarazada de nuestra hija, para mí el regalo más maravilloso.

Pero al terminar  las 16 semanas de permiso como todas, regrese al trabajo.

Hable para que me dieran media jornada y me la concedieron por las tardes así que dejaba a mi preciado tesoro al cuidado de mi suegra.

Los primeros días había una lucha interna en mí, un conflicto.

Comencé a tener dudas y miedos

No hacía más que añorar los momentos que pasábamos juntas, pensaba en mi princesa, tan pequeña, aún  necesitaba tanto de mí como yo de ella.

Cada tarde desde el trabajo llamaba a mi suegra para saber cómo estaba, si todo estaba bien y trataba de concentrarme en el trabajo, pero a veces no podía.

Al llegar a casa, la encontraba dormida en el sofá con su papa, pero me preocupaba si había merendado, terminado su cena, el bibi antes de dormir, en fin, todo.

Parecía un sargento pasando lista a mi  marido, el cual por suerte me entendía.

Cuando cumplió 18 meses decidimos probar una guardería unas horas al día, así yo podría dedicarme a arreglar la casa, hacer la comida, planchar, en fin organizar todo.

Así que empezamos la adaptación.

Mi Adaptación

Cada mañana dos horas en la guardería y todo que al principio le costó,  se adaptó muy rápido y disfrutaba ir a jugar con los demás niños, pero quien no lo llevaba bien era yo.

La veía muy pocas horas y me perdía de muchas actividades pues siempre eran por las tardes, la celebración del carnaval, el día de San Jordi, el día de reyes, la fiesta de la primavera, etc.

Todo preparado para recibir a los padres, pero allí no estaba yo, todo lo vivía mi suegra, yo estaba en mi mesa de trabajo, tratando de hacer ventas y lidiando con quejas de clientes.

Así pasaron 3 años hasta que decidimos darle un hermanito a mi princesa, pero aquí todo cambio.

Este segundo embarazo  de por sí, me fue bien, pero llegaba a casa cansada, agotada y mis tareas del día a día me costaban más.

Mi marido se preocupaba que llegara tarde a casa en pleno invierno y con una barriga ya visible, cansada y sin aliento.

Así que pedí la baja maternal, después tuve que hacer una gigantesca reflexión con  los pros y contras.

Pensé,  ahora será diferente, mi marido siempre en el trabajo, al mes pasaba una semana o más días en el extranjero visitando clientes.

Mis padres en Perú y mi suegra ya no tenía ni  la fuerza, ni paciencia para cuidar de una nena de 4 años y un bebe de 3 meses.

la Conciliación y mi renuncia

Así que decidí renunciar,  no podía con este sentimiento de angustia y no tenía otra opción, ellos son primero.

No quería perderme cada etapa de su infancia que cada día avanzaba y que no se repetiría.

Cuando escuchaba hablar  de la conciliación no entendía que significaba, me quedaba sin decir nada.

Solo sabía que tuve que elegir, entre mi trabajo y mis hijos.

Es un tema muy personal e intimo, renuncie a una estabilidad económica para dar paso a la estabilidad emocional como madre.

Creo que no se debe  juzgar a la ligera a una madre porque se quede en casa, todas queremos lo mejor para nuestros hijos.

Tanto como si trabajamos fuera de casa, o si trabajamos fuera y dentro de casa.

Cada una tiene sus propias circunstancias, su propia historia, su propia lucha interior y sobretodo su propia elección.

Espero que compartiendo un resumen del porque algunas madres tomamos  un día esta decisión te  deje ver que no estás sola.

Todas hemos tenido alguna vez que replantearnos la vida  al llegar a la maternidad, no te preocupes y vívela como tú decidas que puedan ser feliz tú y tus hijos.

¿Cómo fue la llegada de la maternidad para ti, pudiste conciliar, buscaste apoyo de familiares o pudiste pasar más tiempo con tus hijos?

 

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