Crianza

El Increíble poder de un abrazo

Los niños viven sus sueños, imaginan historias y cosas que nosotros los adultos ya no hacemos, todo son prisas. Pero parar un momento para pensar en todo lo bueno que nos ofrece la vida también es importante.

Como son los momentos entrañables con nuestros hijos , no es el tiempo sino el momento que lo hace especial. Me encuentro en tu habitación para acompañarte mientras duermes, y observar el ritmo de tu respiración, tus ojos están cerrados tan  serenos y tus suaves cabellos enmarcan tu rostro angelical.

Hace sólo unos momentos, cuando trabajaba desde el escritorio, una tristeza creciente me invadió al pensar en los acontecimientos del día.

Ya no podía fijar mi atención en el trabajo, así que vine a hablar contigo en silencio mientras descansas.

En la mañana me impaciente contigo porque te distraías y te vestías con lentitud.

Te dije que dejaras de ser tan lento.

Te reñí por perder  la maleta y termine el desayuno con una mirada de enojo, porque habías ensuciado la camiseta. ¿de nuevo?

Suspiré y sacudí la cabeza.

Solo sonreíste y dijiste: ¡“Adiós mamá”!

En la tarde hice llamadas por teléfono, mientras jugabas en tu habitación, cantabas y actuabas con todos tus muñecos alineados, alegremente sobre la cama.

Irritable, te hice señas para que te callaras y dejaras de hacer ruido, y luego me quede otra hora ocupada en el teléfono.” Haz tus deberes ahora mismo”, ordené como un sargento.

Deja de perder el tiempo, está bien mamá, dijiste, acomodándote en tu escritorio con el lápiz en la mano.

Luego tu habitación permaneció en silencio.

En la tarde, cuando estaba trabajando, te acercaste vacilante, “mamá ¿me lees un cuento esta noche? preguntaste con un rayo de esperanza, “esta noche no” dije abruptamente.

¡Tu habitación está desordenada! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? te fuiste con la cabeza gacha y te dirigiste a tu habitación.

Poco después regresaste, mirando por la puerta. ¿Qué quieres ahora? pregunté alterada.

No dijiste palabra, sólo entraste saltando a la habitación, me pusiste los brazos alrededor del cuello y me diste un beso en la mejilla.

“Buenas noche mamá, te quiero”. Fue lo único que dijiste, y me apretaste muy fuerte.

Luego tan rápido como habías entrado, desapareciste.

Después, permanecí  con los ojos fijos en mi escritorio durante largo rato, sintiendo una oleada de remordimientos que me invadía.

¿En qué momento había perdido el control, el ritmo del día, me preguntaba y a qué precio?

No habías hecho nada para ponerme de mal humor, sólo te portabas como un niño.

Ocupado en crecer y aprender.

Yo me perdí todo el día, en el mundo adulto de las responsabilidades y las exigencias, y tenía poca energía para darte.

Hoy fuiste mi maestro, con tu cariño, tu impulso de entrar y darme un beso de buenas noches, incluso después de pasar un día difícil,  tratando de no molestarme.

Ahora, cuando te miro dormir profundamente, anhelo que el día comience de nuevo.

Mañana me trataré a mi misma con la misma comprensión que me has tratado tú.

Ofrecerte una cálida sonrisa cuando despiertes, una palabra de ánimo después de la escuela, un cuento divertido antes de irte a la cama.

Reiré cuando rías, y lloraré cuando llores, recordaré que eres un niño, no un adulto y disfrutaré de ser tu mamá.

Es un aprendizaje  estar contigo, si alguna vez se resolviera todo desde tu mirada de niño, sería más fácil.

Somos madres, pero ante todo humanas imperfectas a veces  tenemos que parar un poco.

Y tú, ¿crees en el poder de los abrazos?

¡Un abrazo muy fuerte!

Comments (20)

  • No me quiero perder en mi mundo sin antes haberles hecho sentir lo valioso que son en mi vida, y un abrazo puede transmitir más que las palabras. Gracias por comentar.

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  • El poder de un abrazo, y tanto… Mira si tienen poder que cuando me dan ataques de ansiedad, es lo que mejor me va… Ni diazepam ni nada, un abrazo de mi marido, mis hijos, mis padres… No hay nada tan poderoso como un abrazo sentido…

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    • Totalmente de acuerdo, los abrazos son poderosos y muy muy necesarios. Gracias por comentar.

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  • Qué bonito post!!! Es puro sentimiento!!!! Está muy bonito escrito y es muy fácil empatizar con tus palabras ?

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  • ¡Vaya Relato¿ Creo que es fácil verse identificada en esa situación… nos dejamos llevar por “nuestros ritmos de adultos” y perdemos fácilmente la perspectiva. Mira lo que un abrazo ha logrado rescatar…

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    • Sí Catalina, cuesta darse cuenta que lo mejor que tenemos está delante de nuestros ojos. Gracias por comentar.

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  • Jo, que sensación más fea esa, cuando ves que ha pasado el día y no lo has aprovechado como te hubiera gustado con lo más importante: tus hijos. ¿Por qué se nos olvidará tan a menudo que son niños? ¿Por qué nos dejamos absorber de esa manera por nuestras obligaciones y nuestro día a día? Qué pena :-( Un beso guapa.

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    • Es horrible te lo aseguro, no darte cuenta de que eres tú la del problema y no ellos. Por ello es importante parar y empezar otra vez . Gracias por comentar.

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  • owww tan tierna, me siento identificada contigo, a mi tambien me pasa los mismo con mi pequeña hermosa!

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    • Sí Nallive, esto nos pasa a todas, cualquier dia te encuentras que perdiste el momento de querer y dar amor a la persona que más quieres en el mundo.

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  • He tenido lágrimas al leerte. Hoy mismo he pasado un día como el que describes. Los adultos somos.. tan adultocentristas! Que rabia me ha dado darme cuenta de que debemos ser menos estirados con ellos aún cuando el día sea un asco por otros aspectos. En fin, me ha removido. Salu2

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    • Mira Ana es lo mismo que sentí , en ese momento me sentí lo peor, me autocritique hasta el cansancio. Pero soy antetodo humana imperfecta y aprendo de mis errores, el abrazo fue un tranquilizador y la luz que necesitaba en ese momento. Gracias por comentar.

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  • No sé si es que estoy muy sensible, pero me has hecho llorar… que pena que tengamos que darnos cuenta de las cosas con gestos así… <3

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    • Bueno no pasa nada, yo también lloro en mis momentos de bajón, pero dicen que lo que duele te hace más fuerte. Gracias por comentar.

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  • Qué bonito texto, y qué identificados nos vamos a sentir todos… El día a día se hace cuesta arriba y acabamos agotados, pero ellos solo son peques y tienen que comportarse como tal. Y alfinal casi comprenden ellos más que nosotros cómo funciona todo.

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    • Así es, solo son niños que están creciendo y aprendiendo nada más. Gracias por comentar.

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  • Que difícil nos resulta algunas veces ponernos en su lugar. En nuestro mundo de prisas y responsabilidades olvidamos en algunos momentos conectar con lo que más queremos. Gran toque de atención.

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    • A veces debemos bajar la guardia y mirar más allá de las responsabilidades, al final lo más importante para ellos somos nosotras sin más.

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  • Qué importantes son los abrazos, y parar, como bien dices, para mirarles sin más, mientras duermen, mientras juegan… Y mirarles mientras crecen

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